VARANASI
Y pasamos de una ciudad plagada de peregrinos budistas a otra llena de peregrinos hindúes (bueno no tan llena... que ahora aqui es "invierno" y no se ve a tanta gente en la calle). Pasamos del árbol de bo a el río Ganges.
Llegamos ya de noche así que sólo tuvimos tiempo de cenar cerquita de nuestro hotel, en una terraza de un restaurante ubicado en el Assi Ghat (una cena rica y decente después de todo el jaleo de desplazamientos, de coche, de tren, de auto-rickshaw, de patatas fritas y demás “guarradas”… y de muy poquitas horas de sueño) y de dormir… cogí la cama con un gusto…
Me enamoró el primer paseo por los Ghats; la ida en barco y la vuelta andando. ¡Qué colorido! Y eso que, como ya he dicho anteriormente estamos en los meses fríos con lo que no se ve a tanta gente por las calles así que… no me quiero imaginar como debe de verse el paisaje lleno de vida a orillas del Ganges.
Los paseos por los Ghats preciosos y tranquilos (y con esto me refiero mas que nada al ruido); y las rutas por el interior una locura… de gente, de trafico, de vendedores-acosadores…
Los Ghats adornados con barcos amarrados en la orilla, ropa “tendida”, gente “duchándose”, vacas aburridas, niñ@s con cometas y muchas flores y velas. Todo esto en contraste con los crematorios... donde se ve mucha gente, mucha madera y mucho humo… El aire denso y el ambiente... triste... Las unicas mujeres que vi alli eran "blancas"; parece ser que este lugar no es para mujeres... estas lloran y, no se puede llorar.
Las callejuelas pequeñas que te encuentras cerca de los principales Ghats me recordaron mucho a Marruecos; muy estrechas y formando bazares de tiendas llenas de color y preciosidades.
La verdad es que este lugar me provoco encanto y desagrado al mismo tiempo... Pero creo que me quedo con esa primera sensacion. Volveria ya.




























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