Llegamos a Bodhgaya después de pasar mas de 24 horas viajando. En principio el plan era pasar la noche allí, pero finalmente decidimos visitar el Tempo Mahabodhi e irnos directamente a Varanasi para así ya establecernos allí y pasar al menos un par de días tranquilos y sin grandes desplazamientos.
Echamos toda la mañana en el Templo y alrededores. Resulta que fuimos en la mejor época del año, cuando la ciudad se llena de peregrinos tibetanos vestidos de túnicas granates y amarillas para visitar el templo donde Buda alcanzó la iluminación y formuló su filosofía de vida.
Y así fue… mucha gente, muchos turistas, muchos peregrinos (yo únicamente vi túnicas granates) . El edificio y el entorno muy bonitos… pero para mi gusto demasiada gente y demasiadas contradicciones.
Al medio día vuelta a la estación de tren rumbo a Varanasi.
De Bodhgaya me llevo un “mala” precioso, lleno de amor y energía… ME ENCANTA.





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